Por Manuel Antonio Vega
El Este de la República Dominicana, tierra de melaza, pastoreo de animales, brisa marina y sol de fuego, tiene en Florentino Durán a uno de sus hijos más ilustres y conspicuo periodista que mi ojos hayan conocido.
No es solo un nombre en una nómina de prensa; es un estandarte viviente cuya trayectoria honra la región, siendo una de las plumas más profundas en la investigación y de brillante redacción.
Su nombre resuena como un eco firme entre las lomas de El Seibo, las costas de La Romana y Bárbaro, porque lo que ha sembrado en décadas de ejercicio ha florecido en el activo más escaso de estos tiempos: la credibilidad.
El pulso de la noticia
Desde sus inicios, su voz templada se alzó en las ondas hertzianas como un corresponsal consagrado, tanto en la radio, la prensa escrita como la televisión.
Cada despacho suyo llevaba la carga de la responsabilidad y el peso del deber.
En las páginas del Listín Diario, donde laboré a su lado por más de 20 años, ha dejado una estela de profesionalismo, siendo el narrador oficial de los latidos de las provincias orientales.
Su pluma es digna y directa; huye del espectáculo barato para refugiarse en la luz de la verda y la verticalida.
De la provincia a la pantalla nacional
Florentino es, ante todo, un visionario. Como pionero de la televisión seibana, supo elevar la voz del campo y la cultura local al formato audiovisual. Su salto a la capital no fue cuestión de azar, sino de mérito.
Desde su tribuna en La Telerealidad del Show del Mediodía, se confirma como el rostro más genuino del Este en la pantalla nacional.
No es una figura decorativa; es la voz del pueblo que no titubea, el rostro de la lucha que no se vende.
Un legado sin estridencias
Su ascenso ha sido una marcha constante, sin atajos ni escándalos.
Miembro meritorio de ACROARTE, su estampa no se erige desde la altivez, sino desde la sencillez de quien sabe que el periodismo es, ante todo, servicio.
En una era de inmediatez vacía e información disfrazada, Durán representa la pausa reflexiva y la mirada humana.
»Florentino es más que un periodista; es un pedagogo del tiempo, un cronista del alma social que comunica para dignificar.»
Por eso, sus aportes no son efímeros. Su nombre ya está cincelado en la historia de la comunicación dominicana como el ejemplo vivo de que se puede ser grande sin hacer ruido, firme sin soberbia y visible sin ostentación.
Florentino Durán: alma del Este, honra del periodismo nacional.
Felicidades mi compadre en su cumpleaños.
Saludemos y felicitemos a esta gloria de la pluma oriental







