En un pueblo pequeño vivía un viejo profesor de
enseñanza privada. Llevaba muchos años dando clases a los niños. Era aparentemente el hombre más
culto del pueblo, pero la verdad es que no sabía gran
cosa.
Su docencia se limitaba al abecedario y la memorización de algunos fragmentos de los libros antiguos.
Un día murió la madre de un campesino, quien
acudió al profesor para pedirle que escribiera una
oda funebre para el día del entierro, como era costumbre en esa época. El intelectual rural accedió a
entregárselo al día siguiente. Era la primera vez que
le hacían tal encargo. Desempolvó un libro antiguo
guardado en el fondo de maleta vieja, lo abrió y
lo hojeó para buscar algo que le pudiera ser útil.
Sin
embargo, en todo el libro no encontró más que una
oda funebre dedicada al padre de una familia. No
tuvo más remedio que copiarla al pie de la letra.
Al día
siguiente, cuando vino el hijo de la difunta, se la entregó sin cobrarle nada.
Al cabo de un rato, el hombre volvió corriendo a
buscar al profesor.
Scñor, he enseñado su escrito a un amigo que
sabe leer. Me dice que lo ha escrito mal.
El profesor se puso furioso:
¡Que lo he escrito mal?Cómo es posible?Te
aseguro que no lo he escrito mal, porque lo he copiado letra a letra, sin cambiar nada ni perder nada.
Enséñale el libro para que lo confronte. Estoy seguro
de que no he cometido ni un solo error. El problema
es que en tu casa ha fallecido por equivocación tu
madre y no tu padre.
Este relato lo extraigo del libro»101 CUENTOS CLÁSICOS
DE LA CIINA
Recopilación de Chang Shiru y Ramiro Calle
Ahora le presento mi análisis al cuento
La falsedad intelectual y la impostura
El cuento aborda de inmediato la desconexión entre la reputación y la capacidad real. El profesor es el «hombre más culto del pueblo», pero solo en la superficie. Su conocimiento no nace de la comprensión, sino de la repetición automática (el abecedario y la memorización de fragmentos). El autor critica la veneración ciega hacia las figuras de autoridad intelectual que, al ser rascadas un poco, revelan una profunda vacuidad.
El dogmatismo frente a la realidad
El núcleo humorístico y crítico del relato estalla al final. Para el profesor, el texto (el dogma, el libro antiguo) es infalible. Si la realidad —en este caso, la muerte de una madre en lugar de un padre— no se ajusta al texto copiado, el error no es del libro ni de su copia; el error es de la realidad misma («en tu casa ha fallecido por equivocación tu madre»).
Es una genial metáfora de la rigidez mental y del peligro de anteponer las ideologías, las leyes rígidas o los libros sagrados a la vida humana y sus circunstancias concretas.
Estructura y Estilo
El cuento sigue la estructura clásica de las fábulas o relatos de corte folclórico.
Introducción: Presentación del personaje y desmitificación de su sabiduría.
Detonante: El encargo de la oda fúnebre por parte del campesino.
Desarrollo: El proceso mecánico de copia por parte del profesor. Aquí se subraya su vagancia intelectual: no adapta el texto, lo copia «al pie de la letra».
Clímax y Desenlace: El reclamo del campesino y la absurda respuesta del profesor, que funciona como el punchline de un chiste, pero con un retrogusto amargo.
El estilo es minimalista y directo. No hay descripciones psicológicas profundas ni adornos líricos. Los personajes funcionan como arquetipos: el campesino representa la ingenuidad y la confianza del pueblo llano, mientras que el profesor representa a la burocracia intelectual corrupta o incompetente.
Contexto Cultural (Tradición China)
Al pertenecer a la tradición clásica china, este cuento dialoga fuertemente con las corrientes filosóficas de su historia:
Crítica al confucianismo decadente: El confucianismo primitivo valoraba el estudio de los textos antiguos, pero con el tiempo, el sistema de exámenes imperiales llevó a que muchos memorizaran libros enteros solo para ganar estatus, perdiendo el sentido crítico.
El cuento se burla directamente de este tipo de «erudición».
Esencia Taoísta: El absurdo del final resuena con el pensamiento taoísta, que siempre ha invitado a fluir con la naturaleza y la realidad en lugar de encasillarse en las rigideces conceptuales y las formas sociales (como las odas fúnebres obligatorias por «costumbre»).
»La oda fúnebre» es una obra breve pero punzante. Utiliza el humor absurdo para desnudar la soberbia humana y la rigidez institucional.
Nos advierte sobre el peligro de los «expertos» que prefieren culpar al mundo antes que admitir sus propias limitaciones, una crítica que, a pesar de los siglos que nos separan de su origen, sigue siendo brillantemente actual.






