La madrugada en la Autopista Profesor Juan Bosch suele ser un páramo de asfalto oscuro, interrumpido solo por los destellos intermitentes de los vehículos que viajan hacia el nordeste. Sin embargo, a las 2:00 de la mañana del pasado miércoles 25 de junio de 2026, el silencio habitual de la antigua Autovía Ecológica, cerca de Ciudad Juan Bosch y la Autopista de Samaná, se rompió con el destello azul y rojo de las sirenas policiales.
Dentro de un vehículo Toyota negro, con la placa oficial G407518, yacía el cuerpo sin vida de un hombre cuya identidad sacudiría de inmediato a las filas castrenses y de inteligencia del país: el capitán de fragata Anico Guerrero, oficial superior de la Armada de República Dominicana (ARD).
El escenario del hallazgo
El vehículo, presuntamente asignado a la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) —institución a la que Guerrero estaba adscrito en funciones de alta sensibilidad—, se encontraba estacionado a un lado de la vía.
Para quienes transitaban a esa hora, parecía un auto más en la oscuridad. Para las autoridades, se convirtió de inmediato en la escena de un crimen complejo.
El oficial presentaba un único e inapelable impacto de bala.
A partir de ese momento, el perímetro se transformó en un hervidero de agentes de la Policía Nacional, técnicos del Departamento de Investigaciones Criminales (DICRIM), oficiales de Homicidios, personal de la propia DNCD y altos mandos de la Armada.
La presencia masiva de los cuerpos de seguridad del Estado reflejaba la gravedad del asunto; no se trataba de un ciudadano común, sino de un eslabón clave en la luxha contra el narcotráfico.
Un levantamiento bajo estricto hermetismo
A las 3:15 de la madrugada, mientras la densa humedad de la zona arropaba a los investigadores, el médico legista del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF), el Dr. Emmanuel Moreta, procedió con el levantamiento del cadáver. Cada fotografía de los peritos de criminalística, cada centímetro revisado en el vehículo buscaba responder la pregunta que flotaba en el ambiente: ¿Fue una ejecución, una emboscada, o un trágico desenlace personal?
El cuerpo fue trasladado de inmediato al Instituto Nacional de Patología Forense para realizarle la autopsia de ley, un procedimiento crítico cuyos resultados serán determinantes para guiar los pasos de los investigadores.
Hasta el momento, las instituciones involucradas han optado por el silencio estratégico. No hay hipótesis oficiales emitidas, no se han señalado sospechosos y el móvil del hecho permanece bajo un estricto manto de reserva.
La combinación de su rango militar (capitán de fragata equivale a teniente coronel) y su rol activo en la DNCD añade una capa de profunda susceptibilidad al caso.
Las próximas horas y el análisis balístico del DICRIM serán cruciales para determinar si la muerte del capitán Guerrero estuvo ligada a sus funciones contra el crimen organizado o si responde a otra naturaleza.
Por ahora, las autoridades mantienen el caso abierto, conscientes de que los ojos de la opinión pública y de las Fuerzas Armadas están puestos sobre ellos.






