Por Manuel Antonio Vega
SABANA DE LA MAR, HATO MAYOR – El proyecto arrocero AC/86 Magua-Las Cañitas, uno de los pulmones agrícolas de la zona, ha quedado sepultado bajo el agua tras las torrenciales lluvias que provocaron el desbordamiento del indomable río Magua.
El rugido del río contra el grano de oro convirtió
el escenario agricola en desolador.
Donde hace apenas unos días ondeaban espigas doradas listas para la siega, hoy solo se observa una sábana de agua turbia que cubre cerca de 3,000 tareas de arroz.
Las corrientes no solo inundaron las parcelas; la fuerza del río Magua literalmente «barrió» con el cultivo, arrastrando consigo meses de inversión y trabajo duro bajo el sol.
Para los productores de Las Cañitas, el tiempo se detuvo en el peor momento posible.
La cosecha estaba en su punto óptimo para el corte, lo que eleva las pérdidas a millones de pesos, una cifra que los dirigentes campesinos locales califican como un «golpe de gracia» para la economía familiar de la región.
Entre deudas y el lodo
El drama de los arroceros no termina en la pérdida del grano, pues el verdadero temor reside en las libretas de ahorro y los contratos de préstamos.
«No sabemos cómo vamos a dar la cara», comentaba uno de los parceleros mientras miraba el horizonte anegado.
La mayoría de los productores operan bajo créditos con el Banco Agrícola, el Banreservas y diversas entidades de la banca privada.
Sin producto que vender, la incertidumbre sobre cómo cumplir con estos compromisos financieros ha sumido a la comunidad en un estado de desolación.
Ante la magnitud del desastre, la dirigencia agraria ha emitido un grito de auxilio dirigido directamente al Palacio Nacional.
.Los puntos clave de sus demandas son:
Intervención Directa: Solicitan al presidente Luis Abinader y a las autoridades del sector agropecuario realizar un levantamiento urgente de los daños.
Auxilio Financiero: Piden al Banco Agrícola esquemas de refinanciamiento o condonación de intereses ante la pérdida total de la producción.
Infraestructura Crítica: Los caminos de acceso y penetración a las parcelas han quedado destruidos o intransitables, lo que impide incluso evaluar los daños en las zonas más remotas.
«No nos dejen solos»
La comunidad también ha hecho un llamado a las autoridades provinciales de Hato Mayor, pues el sentimiento de abandono es latente; los productores sienten que, tras el paso de la tormenta, el silencio administrativo podría ser más dañino que el agua misma.
Hoy, en Sabana de la Mar, el arroz no es solo un alimento, es la moneda de cambio para la educación de sus hijos y el sustento de sus hogares.
Sin una intervención rápida del Gobierno, el proyecto AC/86 corre el riesgo de convertirse en un cementerio de esperanzas agrícolas.







