​El adiós a la Mella, una luz de la salud en Hato Mayor

Fecha:

Por Manuel Antonio Vega

​Hato Mayor del Rey se ha despertado con un silencio distinto, uno que pesa en el pecho y nubla la mirada.

No es solo la pérdida de una profesional; es la partida de un alma que hizo del servicio su bandera y de la amabilidad su lenguaje cotidiano.

Idhira Then, conocida por todos con el afectuoso apodo de «La Mella de Cibao», ha emprendido su viaje al descanso eterno, dejando tras de sí un legado que trasciende las paredes de un consultorio.

​Idhira no solo portaba el uniforme de la salud; lo honraba.

En un mundo donde la medicina a veces se vuelve mecánica, ella recordaba que el primer paso para la sanación es la empatía.

Su labor en el sector salud no fue simplemente técnica; fue una misión de vida donde cada paciente encontraba no solo a una experta, sino a una mano amiga.

​La Esencia de «La Mella»

​Quienes compartieron con ella coinciden en una descripción que parece dibujarla de cuerpo entero,
​Jovial y Social.

Poseía esa chispa contagiosa que iluminaba las salas de espera y los pasillos de los centros de salud.

​Afable y atenta: Tenía el don de la escucha, ese que hace sentir a los demás valorados y comprendidos.

​Amorosa y Cariñosa: Su trato no conocía de distancias; para ella, el prójimo era familia.

​Subida nos deja un vacío insondable en la comunidad.

​La noticia de su fallecimiento ha generado una ola de consternación en todo Hato Mayor.

Sus compañeros de labores, hoy con el corazón compungido, la recuerdan como el pilar de alegría en las jornadas más pesadas.

Su comunidad pierde a una de sus hijas más nobles, una mujer que supo combinar la excelencia profesional con la humildad del espíritu.

​»Hay seres que no se van, solo se transforman en luz para seguir guiando a quienes amaron.»

​Rogamos al Altísimo por el descanso eterno de su alma y pedimos fortaleza para sus familiares en este momento de oscuridad.

Que la paz que ella brindó a tantos pacientes sea la misma que hoy reciba en el Reino de los Cielos.

​Descansa en paz, querida Idhira.

Tu sonrisa seguirá viva en cada vida que ayudaste a sanar.

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