Por Manuel Antonio Vega
Lo que empezó como un «golpe» rápido en una acera de San Pedro de Macorís, terminó con un aterrizaje forzoso en las manos de la justicia.
Yeleifri Estervis Calderón, mejor conocido en el bajo mundo como “Patico”, de 23 años, pensó que su rastro se desvanecería en el trayecto de regreso a su natal La Romana, pero olvidó un detalle fundamental en la era digital: el ojo que nunca parpadea.
El rastro en los pixeles dieron con su captura.
Todo comenzó el pasado 4 de abril de 2026, cuando el señor Carlos Gabriel Carfort Vinicio había dejado su motocicleta, una Super Tucán modelo Address, color blanco, estacionada frente a su residencia.
Fue cuestión de segundos para que desapareciera, pero «Patico» no contaba con que su maniobra estaba siendo grabada en una cámara de seguridad.
El video no tardó en circular por las redes sociales, convirtiéndose en la pieza clave para que el Departamento de Recuperación de Vehículos Robados y el DICRIM iniciaran su cacería.
La caída del «Ave»
Tras una labor de inteligencia que conectó los puntos entre el video viral y los movimientos del sospechoso, los agentes interceptaron a Calderón en flagrante delito.
Al momento de la detención, «Patico» aún se desplazaba en la misma motocicleta blanca, cuya placa, K0879344, confirmó lo que ya los sistemas informáticos de la policía dictaban: era el botín del robo reportado en San Pedro Macorís.
La eficiencia policial cortó las alas del joven romanense.
El seguimiento constante y la presión de las pruebas audiovisuales no dejaron margen de maniobra para el sospechoso.
Tanto el implicado como el vehículo fueron remitidos al Ministerio Público, donde ahora «Patico» tendrá que responder por sus actos frente a un juez.
Atención a los ladrones: En tiempos de cámaras de seguridad y redes sociales, los «descuidos» frente a una residencia ya no quedan en el olvido; se convierten en el guion de una captura anunciada.







