El colapso institucional en Hato Mayor del Rey es total en el cabildo Hato Mayor del Rey
Por Manuel Antonio Vega
La gestión pública local no se mide por discursos ni promesas, sino por indicadores verificables de transparencia, eficiencia y rendición de cuentas. En este terreno, las cifras recientes del Sistema de Monitoreo de la Administración Pública (SISMAP Municipal) ofrecen un diagnóstico lapidario para el Ayuntamiento de Hato Mayor del Rey: una caída drástica hasta el puesto 125 a nivel nacional, con un raquítico 31.83% de puntuación y la asignación del color naranja, símbolo de una labor de inversión deficiente e inoperante.
Para entender la dimensión del retroceso basta mirar la trayectoria histórica del cabildo. De la posición número 20 entregada por Reynato Cruz Tineo, la administración de Odalis Vega logró escalar hasta ubicar al municipio en el top 10 del país.
Hoy, la actual gestión del Alcalde Amado de la Cruz ha sepultado ese avance, arrastrando a la ciudad a los lugares de mayor rezago institucional.
Esta debacle no es casualidad; responde a patrones sistemáticos de opacidad y descuido administrativo.
Las causas de la parálisis administrativa
El ayuntamiento omite el reporte recurrente de ejecuciones presupuestarias, ingresos por arbitrios locales e inversión de recursos ante las entidades de control (Contraloría General, Cámara de Cuentas, DIGEPRES y FEDOMU).
Violación a las compras públicas: Desatención a los procedimientos del Portal Transaccional, lo que compromete la calidad del gasto e impide la auditoría ciudadana sobre contrataciones y licitaciones.
Abolición de la planificación comunitaria: Abandono del Plan Operativo Anual (POA) e inobservancia del Presupuesto Participativo, desligando a la ciudadanía de las decisiones sobre obras prioritarias.
La inobservancia de la ética pública: Falta de registro de declaraciones juradas de bienes por parte de regidores y personal administrativo, vulnerando el marco legal de la Función Pública y la Carrera Administrativa.
La consecuencia directa de una administración sin controles ni transparencia se refleja en las calles: deficiencia en los servicios básicos y acumulación de desperdicios que atentan contra la salubridad e imagen del municipio.
Hato Mayor del Rey exige con urgencia corregir el rumbo, reestructurar la gestión financiera y restablecer el compromiso ético con la rendición de cuentas para devolverle a la comunidad la dignidad y la eficiencia municipal que le han sido arrebatadas.
Además se debe limpiar el pueblo, que presenta promontorios de basuras por doquier.







