Por Manuel Antonio Vega
Orígenes y primeros años: Del uniforme al volante
José Antonio Martínez nació el 29 de junio de 1920 en el municipio de Bayaguana (provincia de Monte Plata). Siendo un joven con deseos de superación, ingresó a las filas de la Policía Nacional durante el régimen de Rafael Leónidas Trujillo Molina; sin embargo, su espíritu independiente lo llevó a renunciar tras cuatro años de servicio.
Aún siendo policía y estando en Yásica Arriba, en Puerto Plata, casó y procreó a su hijo José Manuel Martínez.
Hijos: Con doña Brunesquilda Simó pprocreó a: Sandra, Darío, Darío Antonio (Tony) y a Diomara Martínez Simó.
También procreó con otras mujeres a: José Emilio, Héctor y Juan Alberto
José Antonio Martinez, fue el más próspero empresario de queso de Hato Mayor del Rey.
Hasta su muerte fue propietario de Queso Hatuey, fábrica que se convirtió en icónica en el barrio Villa Canto
Nació en el Bayaguana el 29 de junio 1920 y murió a los 86 años de edad el 1 de marzo del 2007.
Fue cuando Trujillo policía, renunciando a los 4 años. Luego viajó a Santo Domingo dónde se dedicó a cinchar en un carro.
Vivió en el barrio María Auxiliadora, para luego instalar una fábrica nde queso con Alcibíades Valdez.
Más tarde instaló el queso Crema Hatuey.
El queso tuvo buena acogida en todo el este y Santo Domingo.
Fue regidor cuando Juan Ortega fue alcalde en el período 1986-1990, llegando a presidir el Concejo de Regidores y tomando iniciativas trascendentales como la aprobación de puentes sobre los canales, para interconectar los barrios y facilitar el lado de vehículos y peatones.
Donó sillas y bancos a la iglesia Sagrado Corazón de Jesús. Instaló un pozo tubular y repartía agua al pueblo gratis.
Era pasajero honorífico de Sindicato de Transporte Hato Mayor (SITRAHAM).
Más de cinco mil personas acudió al sepelio del empresario.
Llegó a Hato Mayor desde Puerto Plata, aunque nació en Bayaguana, por allá por los años de 1950, durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo Molina, estableciéndose en la villa Campestre de Florindo Sánchez y la educadora Aminda Soriano.
Fue uno de los pionero del Club de Leones, dónde alcanzó la presidencia del prestigioso club social de Hato Mayor del Rey.
Presidió la Asociación de Fabricantes de Quesos del Este.
En Puerto Plata procreó a José Manuel Martínez
Era sobrino de la profesora y viajó a pasar unos días que se convirtieron en eterno.
Se dedicó al pastoreo de animales en Las Palmillas y concomitantemente a fabricar queso blanco.
Al ver el progreso en la fabricación de quesos, adquirió un local en el sector Villa Canto y con una sola pileta fabricada bloxk inició a batir leche para fabricar queso amarillo, que gustó muchos a la gente y que el arranque definitivo de la pequeña emprwsa artesanal, que al pasar el tiempo se convirtió en la gran fábrica de queso Batey.
Las primeras fabricación de que sellaba con el nombre de queso Nelly, que era un designó de una prima, hija de Doña Niña, como era conocía Aminda Soriano.
Llegó proveniente de Monte Plata, dónde inició con su pequeña empresa artesanal de queso.
A medida que transcurría el tiempo, el joven José Martínez iba adquiriendo más bienes, como tierra, dónde se dedicó al pastoreo de animales, fundamentalmente vaca de leche.
Su visión lreclara lo hizo grande, pues la crianza de ganado, garantizaba la producción de quesos sin tener que comprar la materia prima del queso fuera de su hacienda.
Bajo su dirección dedicó toda una vida a la emancipación del queso Batey, que se convirtió en una marca no sólo de Hato Mayor, sino en la región Este y Santo Domingo, dónde se vendía el producto en su distintas variades.
Cuando se mudó de campo de Las Palmillas al pueblo de Hato Mayor del Rey, inició en un pequeño local solo a fabricar mantequilla, en una rudimentaria máquina, que vivía más apagada que trabajando, dado los apagones que se produccia para la época en las redes de distribución eléctrica de la Corporación Eléctrica de Electricidad (CDE).
La empresa fue evolucionando satisfactoriamente, adquiriendo camiones para arrimar la leche desde múltiples comunidad de El Seibo y Hato Mayor del Rey.
Según avanzaba el tiempo la empresa pasó a ser administrada por su hijo Tony
Fueron maestros de quesos: Liceo Ramos, Quintero Santana, Mon Güilamo.
Pedro Fuentes, era encargado de venta del suero, el sumo extraído después del cuajado del queso.
También la empresa extraía del suero, una rica mantequilla, que todo el pueblo iba detrás de ella por su pureza.
Queso Batey, no era una etiqueta, fue el producto lácteo más encantador y promocionado de Hato Mayor.
En definitiva, Don José Martínez, fue grande y formó.parte integral del desarrollo económico de la provincia Hato Mayor.
Actualmente la fabricación de quesos y la administración actualmente está a cargo d su hijo Yoni Martinez, quien adquirió la empresa y mantiene la producción y la exportación de quesos hacía Estados Unidos.
Buscando nuevos horizontes, se trasladó a Santo Domingo, donde se estableció temporalmente en el barrio María Auxiliadora y se dedicó al oficio del transporte público como chofer de carro de concho.
Fue en la capital donde tuvo sus primeros contactos con la industria láctea, llegando a instalar una fábrica de queso en sociedad con Alcibíades Valdez en la comunidad de El Cercado, próximo a Hato Mayor del Rey. Posteriormente, se trasladó un tiempo a Puerto Plata, ciudad donde procreó a su hijo José Manuel Martínez.
Llegada a Hato Mayor: El viaje que se volvió eterno
A principios de la década de 1950, José Antonio Martínez viajó a Hato Mayor del Rey con la intención de pasar unas breves vacaciones.
Llegó motivado por el parentesco con la educadora Aminda Soriano (conocida cariñosamente como Doña Niña), quien estaba casada con Florindo Sánchez en su villa Campestre. Lo que planificó como una estancia de unos días terminó convirtiéndose en un arraigo eterno.
Cautivado por el potencial de la zona, Don José comenzó a trabajar en el pastoreo de animales en la comunidad de Las Palmillas y, de manera concomitante, inició la fabricación artesanal de queso blanco. Sus primeros pasos comerciales en la provincia de Puerto Plata ya le habían dado experiencia, pero fue en Hato Mayor donde consolidó su visión.
Al mudarse de Las Palmillas al pueblo de Hato Mayor del Rey, se instaló en un modesto local dedicado inicialmente a la fabricación de mantequilla. Esta primera etapa estuvo marcada por las dificultades técnicas de la época, operando una máquina rudimentaria que sufría constantes interrupciones debido a las deficiencias en las redes de distribución de la entonces Corporación Dominicana de Electricidad (CDE).
IEl nacimiento de un Ícono: De «Nelly» a Queso Hatuey
Con una visión clara del negocio, Don José comenzó a adquirir tierras para la crianza de ganado bovino, principalmentevacas lecheras.
Esta estrategia de integración vertical le garantizó el suministro constante de materia prima sin depender de proveedores externos.
Al observar el éxito de sus productos, adquirió un local en el sector Villa Canto. Los inicios en este nuevo punto fueron sumamente artesanales:
Con una sola pileta fabricada de bloques, comenzó a batir leche para producir un queso amarillo que cautivó de inmediato el paladar local, regional y nacional.
Este fue el punto de inflexión para la empresa.
Las primeras producciones se sellaron bajo la marca «Queso Nelly» , en honor a una prima (hija de Doña Niña).
Con el tiempo, el producto evolucionó y adoptó el nombre definitivo que lo consagraría en la historia comercial de la región: «Queso Hatuey» (conocido también en sus orígenes y variantes como Crema Hatuey).
La empresa experimentó un crecimiento sostenido, adquiriendo camiones para recolectar y arrimar la leche desde múltiples comunidades rurales de El Seibo y Hato Mayor del Rey.
La fábrica se convirtió en el motor económico de Villa Canto y toda la ciudad y sus quesos se distribuyeron con rotundo éxito en todo el Este y Santo Domingo.
El equipo detrás del sabor
El éxito de Queso Hatuey no fue fortuito; contó con un equipo de trabajadores emblemáticos que mantuvieron los estándares de calidad, entre ellos los
maestros o químicos queseros: Lico Ramos, Quintero Santana y Mon Güilamo, artífices del sabor y consistencia del producto.
Encargado de ventas de suero: Pedro Fuentes, quien manejaba el subproducto del cuajado de la leche. De este suero se extraía también una mantequilla de extrema pureza que era ávidamente buscada por los lugareños, por su sabor y pureza.
Liderazgo comunitario, política y filantropía
Don José Antonio Martínez no solo fue un empresario próspero, sino un ciudadano ejemplar profundamente comprometido con el desarrollo social de su comunidad adoptiva, que lo acogió de tal manera, que fue electo Regidor durante la gestión municipal del alcalde Juan Ortega (período 1986-1990), llegando a presidir el Concejo de Regidores.
Desde esta posición impulsó iniciativas trascendentales, como la aprobación y construcción de puentes sobre los canales locales, una obra comunitaria que interconectó los barrios y facilitó de forma definitiva el tránsito vehicular y peatonal.
Labor social y gremial: Fue miembro fundador y presidente del prestigioso Club de Leones de Hato Mayor del Rey, así como presidente de la Asociación de Fabricantes de Quesos del Este.
Filantropía: Donó las sillas y bancos a la parroquia Sagrado Corazón de Jesús en sus inicios. Además, ante las escaseces de la época, instaló un pozo tubular en su propiedad para repartir agua potable de forma gratuita al pueblo.
Su arraigo popular era tal que el Sindicato de Transporte de Hato Mayor (SITRAHAM) lo declaró pasajero honorífico de por vida.
Legado y continuidad
Don José Antonio Martínez falleció el 1 de marzo de 2007 a los 86 años de edad, dejando un vacío inmenso en la sociedad hato-mayorense. El impacto de su partida quedó demostrado en sus honras fúnebres, a las que acudieron más de cinco mil personas para rendirle el último adiós al hombre que transformó la economía de la provincia.
A medida que pasaron los años, la administración de la empresa familiar fue transicionando. Inicialmente estuvo bajo la dirección de su hijo Tony, y actualmente la gestión y propiedad de la empresa recae en su hijo Yoni Martínez.
Bajo su liderazgo, la empresa no solo mantiene viva la tradición de calidad en la producción nacional, sino que ha expandido sus horizontes, logrando exportar el emblemático queso hacia los Estados Unidos, llevando el sabor de Hato Mayor a la diáspora dominicana.






