Por Manuel Antonio Vega
SANTO DOMINGO.– La mañana de este jueves se tiñó de luto para la comunidad y el ámbito de la comunicación con el lamentable fallecimiento de doña Julia Reyes Hache de Javier, madre del reconocido comunicador Jobanni Javier, popularmente conocido como «Ñiquico»
El deceso de doña Julia se produjo en un centro de salud de la ciudad de Santo Domingo, donde se encontraba recibiendo atenciones médicas. Su partida física ha dejado una profunda estela de dolor, pero también un legado imborrable de amor, trabajo y entrega incondicional.
Una vida de trabajo, sazón y comunidad
Más allá del dolor que causa su ausencia, doña Julia será recordada como una mujer extraordinariamente trabajadora y una emprendedora nata.
Con sus manos laboriosas, logró ganarse el corazón y el paladar de todos los que la conocieron.
Su dedicación la llevó a construir un respetado negocio hogareño de fabricación de empanadas y pasteles por encargo, un oficio que realizaba con el esmero de quien cocina para los suyos.
De manera muy especial, la llegada de la época navideña no era igual sin su toque. Doña Julia se convertía en la persona más buscada de la zona para la elaboración de los tradicionales pasteles en hojas y las icónicas empanadas de yuca.
Su sazón no solo alimentaba, sino que unía a las familias en torno a la mesa, convirtiéndose en parte de las tradiciones decembrinas de su comunidad.
«Era una madre amorosa, una esposa ejemplar y una amiga de esas que se quedan para siempre en el corazón.»
Un vacío imborrable
Quienes tuvieron el privilegio de conocerla coinciden en que doña Julia era un ser humano excepcional, querida por todos gracias a su trato afable, su espíritu solidario y su devoción familiar.
Su partida a destiempo deja un vacío inmenso entre sus familiares, amigos, vecinos y allegados, quienes hoy lloran la pérdida de una gran mujer, pero celebran la bendición de haber compartido la vida con ella.
En estos momentos de profunda tristeza, la comunidad se une al dolor que embarga al comunicador Jobanni Javier (Ñiquico), a su padre, hermanos y a toda la familia Javier Reyes, extendiendo las más sinceras condolencias por la pérdida de su matriarca.
Paz a su alma y fortaleza para sus seres queridos.






