Por Manuel Antonio Vega
HATO MAYOR DEL REY. – La madrugada de este viernes, la comunidad de Hato Mayor del Rey amaneció con la triste noticia de la partida física de la respetada educadora Mery Santana de Palmero, una mujer cuya trayectoria dejó una huella imborrable tanto en las aulas como en el seno de su hogar.
Con su fallecimiento, se apaga la vida útil de una ciudadana ejemplar, pero se enciende el legado de su memoria.
Doña Mery fue el pilar de una familia unida y ejemplar, madre abnegada de Iluminada, Ana y Dilcia Palmero Santana, a quienes guió con el mismo amor y rectitud con el que vivió cada uno de sus días.
En vida, no solo se distinguió como una esposa fiel y compañera idónea, sino como una madre amorosa que asumió la educación y el bienestar de sus hijas como su principal misión de vida.
Un sacerdocio en las aulas
Su vocación por la enseñanza la llevó a recorrer las aulas de diversos centros educativos de esta ciudad durante el pasado siglo XX.
Para Doña Mery, el magisterio nunca fue un simple oficio; hizo de su profesión un verdadero sacerdocio, caracterizado por la entrega incondicional y una profunda empatía que repartía por doquier, marcando positivamente a múltiples generaciones de hatomayorenses que hoy la recuerdan con gratitud.
Esa sólida formación moral y ciudadana que impartía a sus alumnos la extrapoló con esmero a sus propias hijas, quienes hoy se erigen como personas de bien, profesionales respetables y ciudadanos que aportan con orgullo a la sociedad de Hato Mayor.
Honras fúnebres
Para quienes deseen rendirle el último adiós y solidarizarse con la familia Palmero Santana, los restos de la educadora están siendo velados en la Funeraria San Miguel, ubicada en la avenida Independencia de este municipio de Hato Mayor del Rey.
Paz a los restos de Doña Mery Santana de Palmero, y conformidad a sus familiares ante tan irreparable pérdida.
Su siembra de amor y conocimiento permanecerá viva en su pueblo






