Por Manuel Antonio Vega
SAN PEDRO DE MACORIS.- El sol de este lunes, habitualmente cómplice de la rutina agrícola y el trajín discreto de la carretera Consuelo-San Pedro de Macorís, se encontró con una escena que rompió el habitual silencio de la comunidad de Angelina.
Justo a la entrada, en ese umbral que delimita el ir y venir de la vida rural, yacía el cuerpo sin vida de un hombre, que no se ha determinado si fue atropellado por un vehículo en marcha o si fue llevado allí muerto con un contuso golpes en la cabeza.
La noticia corrió como un escalofrío en la mañana, Melecio Fernández Puente, de 77 años y vecino conocido de la calle principal de Angelina, había sido encontrado sin signos vitales.
Su vida se había apagado de forma abrupta y violenta.
Las primeras impresiones, confirmadas por las autoridades presentes, señalaban la brutalidad de la agresión.
El cuerpo de Don Melecio presentaba fuertes golpes en la cabeza, marcas que sugerían una agresión con una ferocidad inusitada.
El misterio se posaba sobre la escena, pues más allá de la confirmación de los hematomas y el aparente uso de objetos contundentes, la forma y localización precisa de la agresión quedaban en el aire, como preguntas sin respuesta.
Al lugar se desplazó rápidamente una comitiva de agentes policiales, con el debido protocolo, se sumó el médico forense Leonardo Rodney, cuya presencia formalizaba la tragedia.
Sus ojos expertos realizaron las evaluaciones iniciales, mientras que el sol se elevaba, iluminando de manera cruda el panorama y la inquietud de los vecinos que se acercaban, guardando una prudente distancia.
El cadáver de Don Melecio fue levantado y, bajo la custodia legal, emprendió el último viaje hacia el Instituto Regional de Ciencias Forenses (INACIF), ubicado en el Hospital Antonio Musa.
Allí, la ciencia forense se encargará de practicar la autopsia, la única voz técnica capaz de disipar las dudas y determinar con exactitud la causa real de la muerte.
La tragedia de este lunes no es un hecho aislado, pues en este tramo carretero y sus alrededores, sucesos de esta naturaleza son, para tristeza de sus pobladores, parte de un oscuro historial.
La crónica local se tiñe de pesimismo al recordar que, con demasiada frecuencia, estos hechos violentos se suceden sin que las investigaciones logren un esclarecimiento cabal, dejando tras de sí un rastro de impunidad y una sensación de vulnerabilidad que cala hondo en la comunidad.
La entrada de Angelina, que hoy se tiñe de luto por la muerte de Melecio Fernández Puente, espera por justicia y, sobre todo, espera que esta vez, el silencio no sea la única respuesta a una vida tronchada por la violencia.
La familia del malogrado hombre dice esperar sea esclarecido debidamente.







