Por Manuel Antonio Vega
El Seibo.- En el corazón de El Seibo, la fe y la gestión comunitaria vuelven a entrelazarse con un nombre conocido, pues por disposición del obispo de la diócesis de La Altagracia, monseñor Jesús Castro Marte, el sacerdote Antonio Villavicencio ha sido designado nuevamente al frente de la histórica parroquia Santa Cruz de El Seibo.
Este nombramiento no es un traslado cualquiera; representa el regreso de un líder espiritual que ya conoce los latidos de esta comunidad y que, además, asumirá un rol crucial en el desarrollo civil de la provincia.
Por decreto del Poder Ejecutivo, Villavicencio será el representante directo del Obispo en la cúpula del patronato de la Plaza Multiusos Ingeniero Eduardo Martínez Lima, una obra emblemática que se encuentra pendiente de juramentación.
¿Quién es el padre Antonio Villavicencio?
El padre Antonio Villavicencio no es un desconocido para los seibanos, sino un viejo amigo de la casa. Su regreso es visto por muchos como la consolidación de un compromiso a largo plazo con la región este del país.
Miembro destacado del clero de la diócesis de La Altagracia, Villavicencio se ha caracterizado a lo largo de su ministerio por su enfoque en la pastoral social, el trabajo con los jóvenes y la preservación de las tradiciones religiosas.
Su primer paso por El Seibo: En su gestión anterior al frente de la parroquia Santa Cruz, el sacerdote se ganó el aprecio de los feligreses gracias a su estilo de liderazgo horizontal y su capacidad para mediar en conflictos comunitarios.
Su administración anterior dejó una huella de dinamismo en las hermandades y grupos de oración locales.
Fue un puente entre la Iglesia y el Estado.
Más allá del altar, el padre Villavicencio ha demostrado una notable capacidad de gestión pública y comunitaria. Es esta combinación de prudencia pastoral y firmeza ejecutiva lo que motivó a monseñor Castro Marte a delegar en él la representación eclesial en el patronato de la nueva Plaza Multiusos, un espacio que promete ser el motor cultural y deportivo de El Seibo.
Un doble reto: Fe y desarrollo comunitario
La llegada del padre Villavicencio coincide con un momento de alta expectativa para la provincia. La parroquia Santa Cruz, uno de los templos con mayor tradición e historia en el este profundo, exige una atención pastoral constante en tiempos de cambios sociales.
»El regreso del padre Antonio no es solo un cambio de nombres en la parroquia, es la continuidad de un trabajo social que El Seibo necesita, especialmente ahora que la Iglesia tendrá voz y voto en la administración de la Plaza Multiusos», comentó un comunitario al enterarse de la noticia.
Con el decreto presidencial sobre la mesa y los ornamentos sagrados listos para el servicio, el padre Antonio Villavicencio se prepara para asumir este doble reto.
El Seibo lo recibe con la esperanza de que su liderazgo sea, una vez más, un faro de fe, unidad y progreso material para la comunidad.






